Tú a África y yo a Pan Bendito
Debido a la mierda de noche que hacía (en la cual no vimos a ni dios disfrazado, excepto un conejo amarillo que saldrá más adelante) , de ocho crápulas que habíamos quedado para quemar Madrid disfrazados y todo, aparecimos sólo tres, el trío Calavera de Halloween 2008: Gigi, Tatiana y yo (todas sin disfrazar, aunque bien pensado, yo creo que no lo necesitábamos).
La Gigi y La Tatiana son personajazos tales que merecen un post solito para cada una. La Gigi es una morenaza de rompe y rasga, reina de la noche madrileña que saluda por doquier a todos los vampiros de la noche que, disfrazados o no, nos abrían paso con un golpe cualquiera de esa melena suya.
TERROR EN EL HONKY TONK
Entramos en el Honky, ese local que cada vez más está lleno de pijos pijísimos que van de rockeros y grunchetas.
El primer suceso paranormal de la noche , es un tío enorme disfrazado de conejo amarillo.
El caso es que el conejo amarillo da más miedo que cualquier otro vampirillo al uso.
Es La Gigi quien nos lo sopla. Y con todo su porte, su poderío y su chulería, se viene abajo en un ataque sensiblero, y empieza a llorar de emoción mientras nos cuenta el notición fatídico.
Y yo no sé si llorar de emoción o de pena. Porque tiene cojones la cosa.
A Tatiana, que de matrimonios sabe un rato, le entra un ataque materno-marujil, llama a la Marty y le pide muy seriamente que se ponga el susodicho al teléfono. Y le suelta toda seria: Hola, soy Tatiana. Tú quién eres y de dónde has salido?".
Al día siguiente quedo con Marty y su repentino prometido, que se comportan como dos empalagosos y repugnantes tórtolos que me enseñan orgullosos y babeantes su anillo de compromiso. Las aspiraciones inquietas de la Marty se van al traste, que ahora dice que lo que quiere hacer ahora es casarse, irse a vivir a Murcia a su piso hipotecado y tener retoños ( no sé si plantean también tener huerto y tomates, no me atreví a preguntarlo)
TERROR EN EL HONKY TONK II
La noche del sábado también tuvo su aquél.
Para repetir experiencias terroríficas aterricé otra vez en el Honky, esta vez con Holly Golightly
La noche empezó aburrida y no prometía una mierda, pero de repente aparecieron en nuestra vida dos de esos pijos pijísimos que van de rockeros grunchetas de los que hablaba antes y que últimamente okupan el Honky.
Tanto que de repente me veo jugando a una especie de "beso, verdad y atrevimiento" a los 10 minutos exactos de habernos conocido.
El colega me cuenta que es broker y que se crió en La Moraleja.
Porque nada me produce más placer que vacilar a un pijo con mi picardía de chica de barrio.
Después de unos magreos considerables, me dice que me vaya a su pisito en la Castellana.
Las enumeraré muy gustosamente para, si da la casualidad que entra un tío por este blog, que sepa qué es lo que NO hay que hacer para triunfar una noche:
2. Me hace una descripción detallada de lo estupenda que es su casa, de las vistas y de su jacuzzi.
3. Le entra un ataque trascendental y me confiesa que está harto del mundanal ruido del mundo de las finanzas y que lo que quiere DE VERDAD es irse a África a ayudar a los niños de Etiopía.
4. Se ofrece a hacerme el "Nueve sobre diez". Yo, en mi cultura de Pan Bendito, no sé qué es eso.
5. Me cuenta que además eyacula para dentro.
6. Me dice que yo le gusto como persona. Medio minuto después me dice "Perdona, cómo te llamabas? Laura, no?"
7. Comienza a quererme meter mano por donde puede, mientras yo me zafo como puedo de sus tentáculos, y me suelta "Déjame por lo menos tocarte una teta".
8. Me confiesa que tiene novia. Y entonces ya es el culmen y la Cati monta en cólera y le pongo de vuelta y media, mientras El Pijo exclama "Eres todo un carácter, Laura".
Me ruega que por favor le de mi teléfono. Yo le dejo con la palabra en la boca y me piro del Honky con la golightly, a la que han reclutado unos tíos al verla más sola que la una y con una vela en cada mano.
"Sabes lo que te digo? Que te vayas a África, y que pases de tu novia, que yo me voy a Pan Bendito con la Golightly".
Y doy una vuelta en redondo sobre mis tacones y salgo orgullosa y con la cabeza muy alta del Honky,



